CUEVAS EN MENORCA.
¡Cómo pasa el tiempo! Fue en febrero de 2020 cuando por fin pudimos hacer el viaje a Menorca, malogrado por dos veces por problemas de salud. No sabíamos entonces, o no queríamos saber, lo que se nos venía encima.
El caso es que nos concedieron un viaje a Menorca en el mes de febrero de 2020 dentro de los viajes del IMSERSO, y fuimos a un magnífico hotel cercano a Ciutadella.
Entre las excursiones que nos ofrecieron había alguna para visitar zonas arqueológicas con cuevas hechas y usadas para enterrar a los primeros pobladores menorquines. Otras muchas cuevas quedaban fuera de los circuitos turísticos y alquilamos un vehículo para poder visitarlas.
No sé qué extraña fuerza me mueve a no contentarme con la vista exterior de la cueva, siempre llevo una linterna en la mochila por si aparece la ocasión, y me empuja al interior como a Jonás al interior de la ballena, succionado por el vacío interior.
En Menorca pudimos ver desde reducidos hipogeos, en la propia Ciutadella, o hasta grandes cavidades, como la Cueva Colón, pasando por otras de buen tamaño, que también fueron usadas como cuevas habitacionales en ? y en ? .
En la cueva Colón tuve la sensación de que habitantes de otras épocas querían comunicarse conmigo para explicarme qué hacían en cada lugar de aquel abrigado espacio, por qué habían construido un pequeño muro a mitad de la cavidad o que ocurrió con aquel derrumbe en el fondo de la cueva que inutilizó el paritorio de las mujeres.
La grandiosidad del espacio, especialmente la altura de su cúpula, nos empequeñecía a los que allí entrábamos y nos convertía en pequeños seres admirados de las magnitudes.
Allí no entraba el viento, ni la lluvia, ni apenas el sol, aunque la vista se acomodaba pronto a la claridad que aquella tarde soleada entraba por la oquedad de la entrada.
Restos de guano en algunos puntos nos indicaban que no éramos los únicos visitantes de aquella grandiosa cueva, aunque a diferencia de ellos, nuestra okupación era temporal y ocasional.
Fotos (excepto la última): Mª Agustina Hernández y Javier Perals.
Texto: Javier Perals













No hay comentarios:
Publicar un comentario