PATROCINADORES 2026-1

PATROCINADORES 2026-1
La Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios agradece su colaboración a todos nuestros PATROCINADORES. Muchas Gracias.

PATROCINADORES 2026-2

PATROCINADORES 2026-2
La Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios agradece su colaboración a todos nuestros PATROCINADORES. Muchas gracias. Hemos prorrogado este patrocinio para 2025 a todos nuestros patrocinadores de 2024, a los que hay que añadir a la empresa "Extintores Hermanos Zoyo".

VISITA A LA TORRE DE LA IGLESIA

VISITA A LA TORRE DE LA IGLESIA
NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN. CADALSO

MAPA DE METRO DE LOS CAMINOS DE SANTIAGO

MAPA DE METRO DE LOS CAMINOS DE SANTIAGO
FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES DEL CAMINO DE SANTIAGO LEVANTE-SURESTE

MAPA FOLLETO

MAPA FOLLETO
MAPA DEL CAMINO DEL SURESTE A SU PASO POR LA PROVINCIA DE MADRID, DESDE ESCALONA A CADALSO Y DE CADALSO HASTA CEBREROS, CON FOTOS DE LUGARES SINGULARES DE TODAS LAS POBLACIONES.

INFORMACIÓN FOLLETO

INFORMACIÓN FOLLETO
CARA DE INFORMACIÓN DEL MAPA DE LAS ETAPAS DEL CAMINO DEL SURESTE A SU PASO POR LA PROVINCIA DE MADRID ENTRE ESCALONA (TOLEDO) Y CEBREROS (ÁVILA) CON INFORMACIÓN DE LOS RECURSOS EN LOS DISTINTOS MUNICIPIOS. ESTE FOLLETO HA SIDO EDITADO POR LA ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL CAMINO DE SANTIAGO EN CADALSO DE LOS VIDRIOS CON EL PATROCINIO DE LA CONSEJERÍA DE TURISMO DE LA COMUNIDAD DE MADRID. AGRADECEMOS AL AYUNTAMIENTO DE CADALSO SU COLABORACIÓN.

sábado, 30 de mayo de 2026

UN PASEO POR CADALSO. PROYECTO DE MEDIO AMBIENTE.

 UN PASEO POR CADALSO. PROYECTO DE MEDIO AMBIENTE.

     Estamos tratando de contactar con todas las Asociaciones, Hermandades, Peñas y Grupos de Participación de Cadalso de los Vidrios para hacerles llegar nuestra propuesta de proyecto de Medio Ambiente.


     Se trata de promover unas actividades de concienciación para niños, jóvenes y adultos sobre la imperiosa necesidad de la Conservación del Medio Ambiente  y concretar una serie de acciones que pongan de manifiesto nuestro compromiso de conservación de la Naturaleza.

    Estamos proponiendo la jornada del sábado 13 de Junio de 2026 para distribuirnos en grupos por distintas zonas del municipio y llevar a cabo una recogida de residuos. Quedaríamos a las 8:00 de la mañana en La Corredera para distribuirnos en grupo y estar recogiendo hasta las 12:00 horas (hay que tener en cuenta que el Punto Limpio de Cadalso cierra a las 13:00 horas los sábados y que es allí donde habrá que depositar los residuos) En principio las zonas de actuación serían:
- Carretera del Venero y parque del Venero y Museo del Bombero Forestal.
- Carretera del Pilar y Camino de Santiago del Sureste.
- Carretera de Lancha la Osa desde la carretera de Madrid hasta la carretera del Pilar.
- Entorno de la Peña Muñana.


     Al reunirnos por la mañana en la Corredera se repartirán bolsas, guantes y mascarillas. Nos distribuiremos en grupos por las zonas señaladas y comenzaremos la recogida. Intentaremos al mismo tiempo clasificar los residuos: plásticos y envases en una bolsa, papel limpio en otra y basuras y desperdicios en otra. Cuando estén llenas se colocarán en el margen de la carretera para facilitar su recogida por los vehículos, que las llevarán hasta el punto limpio.

     Al terminar el trabajo en las zonas señaladas nos desplazaremos de nuevo a La Corredera, donde se propone hacer una comida de "TRAJE" (yo traje una tortilla, yo traje tomates, yo traje fruta, ...).

     Sería deseable que cada grupo de trabajo se vea acompañado por un o una buena fotógrafa para documentar el trabajo de todos los equipos formados.


     Necesitamos la colaboración e implicación de todos y todas, tanto a nivel personal como en grupo. Esperamos la participación de:
- Ayuntamiento, Protección Civil, Asociación de Amigos del Camino de Santiago, Museo del Bombero Forestal, Asociación Conciencia Rural, Asociación de Mujeres Ceramistas Rodetama, Asociación de Mujeres Los Álamos, Asociación de Cazadores, Asociación Hogar del Pensionista, Asociación Bigotes Cadalso, Peña Muñana, Peña Cadalseñas, Peña Los Colegas, Peña Los Demás, Peña La Cinta, Cofradía de las Ánimas Benditas, Hermandad Cristo del Humilladero, Hermandad del Nazareno, Hermandad del Hece Homo, Hermandad del Cristo de Medinaceli, Hermandad de la Virgen de la Soledad, Hermandad de la Virgen de la Aurora, el CEIPSO Eugenio Muro, Las Aulas de Adultos, La Unión Musical, La Asociación Alena Sierra Oeste y cuantos se animen a participar con todos nosotros.

    Para concretar participación o aclarar dudas dirigirse al teléfono 649 862 595 o por Whatsapp al teléfono 642 015 268.
Realiza la entrada Javier (AACSCV).

domingo, 17 de mayo de 2026

UN RECUERDO DE MANUEL ALCORLO

 El primer recuerdo que tengo de él fue en la tienda de mi tía Paqui. Recuerdo a un señor de pelo canoso y gafas que amablemente pedía lo que necesitaba. Al salir me dijeron que era Alcorlo, que era pintor. En aquellas palabras con las que me explicaban quién era sentía la admiración y el respeto hacia él. Desde entonces, siempre que lo veía por el pueblo, esa mirada se trasladó también a mí.

Quizá desde siempre he oído historias en mi familia sobre él, sobre lo importante que era su arte, sus obras. He oído historias a mi padre sobre cuando pintó algún mural en el pueblo y aquel dibujo que con orgullo presidía el salón de la casa de algún familiar. Cuando era más pequeña no entendía muy bien lo que significaba, pero sabía que en todo ello había algo importante, algo de lo que enorgullecerse al decir que Manuel Alcorlo era vecino de Cadalso.


Cuando fui más mayor, y dentro de Bellas Artes todo empezó a cobrar sentido, más aún al escuchar su nombre en boca de algún profesor de pintura. Hace unos años tuve la suerte de encontrarme con Carmen, su mujer. Ella me invitó a ver el estudio y quedé maravillada con esa pequeña joya, con sus historias, con su amabilidad y generosidad. Siempre estaré muy agradecida.

Manuel Alcorlo deja una obra inmensa y reconocida dentro de la pintura, el dibujo y el grabado español, reconocido como uno de los grandes virtuosos del siglo XX y XXI. Su universo lleno de imaginación, símbolos y escenas casi teatrales han hecho que su trabajo traspasara fronteras y pasara de generación en generación, construyó su lenguaje propio y reconocible al instante.



Cadalso ha tenido la suerte de cruzarse con artistas que dejaron huella, como Forges, con su mirada humana e inteligente, o el escultor Juan Cristóbal González. Figuras distintas, pero unidas por algo importante: demostrar que el arte y la cultura también pueden echar raíces en los pueblos y formar parte de su identidad y memoria.

Cadalso pierde a uno de sus vecinos más ilustres pero su obra, su recuerdo y la huella que dejó en tantas personas que, incluso sin entender todavía del todo quien era aquel hombre de pelo canoso y gafas, intuíamos que estábamos delante de alguien importante. 


Desde la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios queremos trasladar nuestro cariño y más sincero pésame a Carmen, a sus hijos, a su familia, amigos y a todas las personas que le quisieron y admiraron.











Texto: Ester López 





domingo, 10 de mayo de 2026

UNA PROMESA

 Una promesa

     Nada más rozarla, sentí que ese era el final.

    Trémulo, vacilante, con gran dificultad había conseguido llegar hasta ella. Me fallaban las piernas, temblaban mis pasos y mi respiración, entrecortada por el agotamiento, me impedía tomar plena consciencia de mis acciones. Apenas pude inspirar una última bocanada de aire para conseguir la fuerza necesaria, dar un paso ¾sólo un paso más¾ y alcanzarla. Entonces alargué el brazo y la sentí: por fin la sentí. Fría, tersa bajo mi mano.


     Escuché por primera vez su historia en el albergue de Arzúa, después de la etapa más dura del viaje. Fue ella la que me hizo recobrar las fuerzas; fue ella la que impidió que abandonara.

     En cuanto su piel rozó la mía, supe que debía detenerlo.

    Asustado, inseguro, noté cómo su cuerpo cálido y exhausto se aproximaba; su alma, en cambio, aún estaba lejos, en busca de respuestas. Quería hablarle y atenuar su angustia, quería abrazar su incertidumbre y abrir sus ojos a la luz del mundo, quería que contemplara los rayos de seda y el musgo de la historia; quería enseñarle a ver, a escuchar. Me rozó, sí, me rozó, y, con un tenue susurro, alumbré el recuerdo en su pecho.

    El tiempo parecía suspendido entre las sombras de los robles que flanqueaban mi camino. Subía, subía, subía y como compañero sólo tenía al estío, que, entre el ramaje, amenazaba con seguir abrasando mi rostro. Subía, subía. La cuesta parecía no tener fin y mis muslos agarrotados me imploraban que me detuviera. Pero no podía hacerlo, otra vez no. Sabía que todavía me quedaban muchos kilómetros hasta Arzúa y necesitaba terminar esa jornada. Terminar, sí, terminar por él. El agotamiento pesaba sobre mis hombros y la tristeza, lejos de disiparse, arraigaba en mi interior, más y más honda con el paso de los días. Le echaba de menos. Era él quien soñaba con esta aventura... era él quien siempre había querido que camináramos juntos.


   Subía, subía. Su recuerdo me hacía vencer el cansancio, mi cuerpo sólo conseguía moverse si pensaba en aquella promesa. Subía, subía. «Llegaré y te pondré a sus pies». Subía. «Llegaré y tú llegarás conmigo». Subía. «Haremos juntos el Camino».

    Sin aliento, alcancé la cima y me detuve, sólo unos segundos, a coger resuello y a hablarle, como solía; a decirle que estábamos muy cerca, que ya quedaba menos y que, al llegar, le pondría a los pies de la imagen. Metí la mano en el bolsillo… pero no estaba.

    Era imposible que no estuviera, así que seguí rebuscando, sin éxito. La esclava, ¡la esclava! Gélida, sentí cómo la angustia me desgarraba: había perdido su esclava de plata. Había perdido mi promesa. Le había fallado. Caí de rodillas y, con un hilo de voz, apenas pude alzar la mirada y decir: «perdóname, papá».

    Le vi confuso, perdido, sin esperanza, y le pedí que recordara, que volara la imagen a su corazón. El atardecer y el final de la etapa. Recuerda, recuerda. El sol baña tus dudas y, después, se esconde perezoso bajo el manto de la tarde. Un sendero grabado en lo profundo dibuja los rostros del encuentro afortunado. Que la conversación cobije tu alma, que el tiempo se instale en la hondura. Recuerda, sí, y sé parte del mundo.

    Después de descansar un rato, me dirigí a la sala común del albergue, que se encontraba en un patio interior. Allí, un grupo de lo más variopinto cenaba y charlaba bajo el cielo nocturno, compartiendo experiencias del viaje. Me senté lejos; no me apetecía hablar con nadie aquella noche, y mucho menos escuchar las edulcoradas aventuras de un puñado de soñadores. Mi decisión era firme: al día siguiente volvería a casa. No tenía ningún sentido seguir sufriendo y continuar el camino solo. Lo había comenzado por él, y, sin su recuerdo, ya no me quedaban ganas ni fuerzas.

    La conversación me irritaba: todavía pensaban que formaban parte de algo más grande. ¡Ilusos! Yo no seguiría perdiendo mi tiempo, ya no. De sus voces me llegaban apenas retazos cuando, de repente, alcancé a oír una historia mucho más interesante. «No hay premio más bello para el peregrino que acariciarla». Escucha. «Dicen que ella custodia el enigma del tiempo». Escucha. Escucha el porqué que ondula entre susurros. «Si logras llegar a ella, lo escuchas a Él». «Sólo así todo lo demás merece la pena. Sólo así encuentras el verdadero sentido. Sólo así puedes comprenderte».


    Algo en mí despertó entonces. Un indecible impulso por terminar lo que había empezado. No comprendía, ¡no comprendía! No comprendía por qué se había ido, por qué me había dejado, precisamente ahora, solo. Y no comprendía por qué no había sido capaz de cumplir mi promesa. Necesitaba encontrar la respuesta, el sentido. La verdad. Por eso debía continuar y llegar hasta ella. Solo ahora, seguiría caminando.

    Escucha. Escucha a la voz que siempre está. No la mía, no: la que emerge de la sangre y anega tus costuras. La voz que es en ti. Conoce la tierra de siglos hollada y el claro peregrinar del latido. Aquí donde cientos de ojos te observan desde lo alto, donde te acompaña la luz maestra y revelada; aquí, donde estás, es donde empezarás a ser. Aquí es donde eres. Y él contigo. Y Él en ti. Comprende que el tiempo no es ascuas ni plata ni noches. Conoce. Comienza. Abre los ojos.

    Fría, tersa bajo mi mano. La piedra del parteluz se entrelazaba con mis dedos, como si me acariciaran siglos de refugio y consuelo y me envolviera la respuesta entre las jambas. Me hablaba. La piedra me hablaba, o yo la oía. La rocé suavemente con mis yemas…

    ¡Detente, viajero! No eres el primero que abraza estos recodos, ni serás el último en contemplar la luz que señorea entre los arcos. Alza la vista y observa: hiere dorado a dorado, el sol peregrino al hogar del Santo, y alumbran ambos al alma cansada. Detente y contempla el azul penitente invadiendo los vidrios, los siglos cristalizando en una caricia. A través de tu piel, escucha al fraile que quiso reafirmar su fe, a la joven que necesitaba comprenderse; escucha a la viuda en busca de alivio y al anciano perseguir el indefectible fugarse de la vida. El polvo ha sido su compañero en el viaje, ineluctable polvo de un tiempo compartido. El polvo, sí, y la palabra. Hoy y siempre, sabréis que no habéis caminado solos. Detente, peregrino, y escucha el rumor de la Historia...

… y abrí los ojos. Apoyado sobre ella, sobre esa piedra testigo de tantas fatigas, baluarte que quiebra de gloria la entrada, supe que no había hecho sino comenzar. Vi que las huellas no quedan en el barro, que hacer Camino es impregnar el alma y que el sendero se grabe en la sangre. Escuché su voz siempre viva: que él caminaba conmigo, que siempre lo había hecho. Y con él, el mundo. Y conmigo, el cielo.


 Nada más rozarla, comprendí que ese era el comienzo, y que nunca estaría solo.

     TEXTO FINALISTA EN EL VI CONCURSO DE RELATO CORTO organizado por la Asociación del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios.

     Autora: Helena Terrados, Cadalso de los Vidrios.

viernes, 1 de mayo de 2026

POR EL CAMINO DE LAS ESTRELLAS EMPUJADOS POR LA FE.

POR EL CAMINO DE LAS ESTRELLAS EMPUJADOS POR LA FE

     Hace muchos siglos, cuando los caminos eran de tierra y los corazones aún creían en milagros, tres peregrinos se encontraron en un cruce de senderos en la vasta meseta de Castilla, no lejos de la villa de Frómista, en pleno Camino de Santiago.



     Eran tres hombres muy distintos, pero unidos por una misma fe y un mismo destino: llegar a la tumba del Apóstol en Compostela.

El primero se llamaba Teobaldo, un monje anciano que venía desde la lejana región de la Bretaña. Decía haber partido del monasterio al oír en sueños el tañido de una campana que no pertenecía a su abadía. Llevaba consigo un bastón tallado con símbolos antiguos —nudos, peces y estrellas entrelazadas— y una reliquia envuelta en lino, que nunca mostraba a nadie. Sus ojos grises parecían haber visto demasiados inviernos, pero en ellos ardía aún una llama serena.

El segundo, Martín, era un joven soldado, herido en cuerpo y alma por las guerras que había vivido. Una cicatriz le cruzaba el rostro como una sombra permanente. Buscaba redención por los pecados cometidos con su espada, pues en las noches de campamento aún escuchaba los gritos de hombres que ya no estaban en este mundo. Caminaba con la espalda recta, como si todavía respondiera a órdenes invisibles.

El tercero, Gaspar, era un campesino castellano, ancho de hombros y manos curtidas. Había prometido hacer el Camino si la sequía que azotaba sus campos terminaba. Cuando por fin llovió —tras meses de cielo agrietado y tierra cuarteada— dejó su azada clavada en la tierra húmeda y emprendió la marcha sin mirar atrás, llevando en su bolsa un trozo de pan de centeno y un puñado de la primera tierra mojada.


     Los tres peregrinos caminaron juntos durante días, cruzando llanuras interminables donde el viento silbaba como un coro invisible. Compartieron pan duro, agua escasa y muchas historias. Teobaldo hablaba de monasterios junto al mar y de manuscritos iluminados con oro. Martín relataba batallas con voz baja, como si temiera despertar a los fantasmas. Gaspar contaba cómo el trigo se inclina antes de la tormenta, como si rezara.

     

     Al llegar a Frómista, se sorprendieron por la belleza del lugar. Los campos de trigo mecían sus espigas como un mar dorado bajo el cielo inmenso. Y allí, majestuosa aun incompleta, se alzaba la iglesia de San Martín, que parecía surgir de la tierra como un sueño de piedra. Sus capiteles, aún recién tallados, mostraban bestias fantásticas, hojas enroscadas y figuras que parecían observar a los vivos con ojos de eternidad.


     Esa noche, decidieron dormir junto al canal, en la tranquilidad de un campo cercano, pero no pudieron pegar ojo. Un frío extraño descendió de repente, y una niebla espesa se levantó como si saliera del suelo mismo. De la bruma emergió una figura encapuchada, alta y silenciosa. No era ni hombre ni sombra. Llevaba una concha de vieira colgada al cuello, pero sus ojos no mostraban vida.

—¿Sois verdaderos peregrinos del Camino? —preguntó con voz grave.

Los tres hombres se miraron, y el monje fue el primero en hablar.

—Lo somos, y caminamos por fe, no por fama.

El ser los observó y señaló con un dedo huesudo la iglesia aún incompleta.

—Antes de continuar, habéis de dejar aquí una parte de vuestro ser. Solo así el Camino os dejará pasar sin cargar con más peso del que el alma puede llevar.

Dicho esto, desapareció en la niebla, dejando solo el eco de sus palabras.

     A la mañana siguiente, cuando despertaron, creyeron que había sido un sueño. Pero la niebla no se disipaba, y el frío persistía. Teobaldo, el monje, fue el primero en entender: el espíritu era un guardián del Camino, un alma errante que velaba por los que andaban con intención pura.

     Así, los tres peregrinos decidieron cumplir con lo que se les había pedido. Teobaldo, el monje, entró en la iglesia inacabada y enterró allí su reliquia: un pequeño fragmento de hueso que, según decía, pertenecía a uno de los discípulos del Apóstol. Al dejarlo, dijo: "Que aquí florezca la fe de los caminantes." En ese instante, la niebla se retiró de parte del campo, como si saludara su ofrenda.

     Martín, el soldado, se arrodilló frente al altar aún en construcción y clavó allí su espada, hincándola entre las piedras como si dejara su pasado para siempre. "Ya no mataré por mandato humano, sino que viviré por mandato divino." Al hacerlo, sintió que el peso en su espalda desaparecía.

    Gaspar, el campesino, sacó de su bolsa un puñado de tierra húmeda de su aldea, que había traído como símbolo de su promesa cumplida. Lo depositó en el umbral del templo y dijo: "Que la tierra dé fruto a los que tienen fe." Justo en ese momento, una flor blanca brotó entre las piedras.

     La niebla se desvaneció por completo, y una luz cálida bañó la iglesia. En el cielo, un grupo de aves cruzó en formación, como señal divina.

Desde ese día, los tres peregrinos continuaron su camino hasta Santiago, pero la historia de su paso por Frómista se quedó en la tierra y en las piedras. La iglesia de San Martín fue terminada poco después, y algunos dicen que, al caer la tarde, si uno se sienta en silencio junto al altar, puede escuchar los pasos de tres hombres y el murmullo de una voz que aún pregunta:

—¿Sois verdaderos peregrinos del Camino?

Así nació la Leyenda de los Tres Peregrinos de Frómista, una historia que los lugareños aún cuentan a los peregrinos curiosos, y que recuerda que en el Camino, más que los pies, camina el alma.

    TEXTO FINALISTA EN EL VI CONCURSO DE RELATO CORTO organizado por la Asociación del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios.


 Autor: Antonio Gavilanes Pérez, hospitalero del Albergue de peregrinos de Tordesillas.

miércoles, 29 de abril de 2026

ACTIVIDADES RECIENTES DE LA AACSCV.

 ACTIVIDADES RECIENTES DE LA AACSCV EN CADALSO.

     Tras unos meses de actividad ralentizada, principalmente por las inclemencias del tiempo, aquel tren de borrascas que ahora nos parece tan lejano, retomamos parte de nuestras actividades, como:




     - Visita al Pozo de nieve de San Martín.
 


   - Celebración del día del Socio y de la Socia.
 
   - Fallo del Jurado del VI Concurso Literario de Relato Corto.
 




   - Marcha al Pozo de Nieve de El Tiemblo desde el puerto de Casillas.




     - Entrega del Premio Literario en el Albergue Parroquial Betania.
 


   - Presentación de dos novelas peregrinas de Carlos Javier Vega Briz, "Finisterre, una luz más allá del Camino" y "Tras las huellas de Tristán (vive el Camino Primitivo)", de las que , por cierto, nos ha regalado un ejemplar de cada para la Asociación. También hemos dejado ejemplares en el Albergue Betania para que los peregrinos puedan conocerlos. 


     - La próxima actividad programada es la visita a la Torre de la Iglesia.


Fotos: Javier Perals, Richard Pickers y Raquel López.
Realiza la entrada Javier Perals.