PREPARACIÓN POZO DE NIEVE DE SAN MARTÍN.
Esta actividad estaba prevista para el siete de febrero, pero el famoso "tren de borrascas" nos impidió preparar la actividad y realizarla en su día.
El pasado miércoles 26 fuimos Richard y yo para preparar la visita, nos hizo un día extraordinario y disfrutamos con el paseo y con los paisajes.
Nos desplazamos en vehículo desde Cadalso por la M-541, que se dirige a Pelayos de la Presa, aunque en la actualidad no se puede llegar a Pelayos por esta carretera porque parte la han limitado a una sola dirección.
Tras pasar el cruce de la Granjillas, cruzando la N-403 Toledo-Ávila, subimos hasta el cruce de esta carretera con el Camino de Santiago de Levante, cerca de una subestación eléctrica, y allí dejamos el coche, bajando por la carretera poco más de un kilómetro hasta encontrar el camino que sale a la derecha.
Poco a poco el camino va ascendiendo e internándose en el pinar, cruzándonos con algunos arroyos que llevaban bastante agua.
Desde alguna de sus curvas pudimos contemplar la nieve de La Escusa, la vista de San Martín, la vista de Pelayos y al fondo la nieve del Guadarrama.
A unos cuatro kilómetros de nuestro punto de salida encontramos una fuente con un hermoso caño y desde allí seguimos en busca de la "Casa del Forestal" donde se encuentran los restos de un antiguo vivero que sirvió para replantar la zona de San Martín tras algunos incendios producidos ya hace años.
Por allí estuvimos buscando el pozo de nieve pero no lo encontramos. Richard se aventuró a seguir el camino para buscar un mirador hasta que dio con él y luego regresó. No fuimos capaces de encontrar el motivo de nuestro paseo y nos volvimos algo desanimados.
Al llegar a la fuente estaban allí dos forestales y una era Bea, amiga de Ester y de nuestra asociación. Tras hablar con ellos les pregunté por el Pozo de Nieve y nos dijeron que estaba muy cerca, por encima del antiguo vivero.
Sin pensarlo dos veces Ricard y yo volvimos sobre nuestros pasos hasta que Richard lo encontró. Le hicimos unas pocas fotos y regresamos hacia el coche. Poco más de 8 kilómetros entre las sombras de los pinos y con la satisfacción de haber encontrado y visto nuestro objetivo.
Fotos y texto Javier Perals.












