PATROCINADORES 2026-1

PATROCINADORES 2026-1
La Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios agradece su colaboración a todos nuestros PATROCINADORES. Muchas Gracias.

PATROCINADORES 2026-2

PATROCINADORES 2026-2
La Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios agradece su colaboración a todos nuestros PATROCINADORES. Muchas gracias. Hemos prorrogado este patrocinio para 2025 a todos nuestros patrocinadores de 2024, a los que hay que añadir a la empresa "Extintores Hermanos Zoyo".

MAPA DE METRO DE LOS CAMINOS DE SANTIAGO

MAPA DE METRO DE LOS CAMINOS DE SANTIAGO
FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES DEL CAMINO DE SANTIAGO LEVANTE-SURESTE

MAPA FOLLETO

MAPA FOLLETO
MAPA DEL CAMINO DEL SURESTE A SU PASO POR LA PROVINCIA DE MADRID, DESDE ESCALONA A CADALSO Y DE CADALSO HASTA CEBREROS, CON FOTOS DE LUGARES SINGULARES DE TODAS LAS POBLACIONES.

INFORMACIÓN FOLLETO

INFORMACIÓN FOLLETO
CARA DE INFORMACIÓN DEL MAPA DE LAS ETAPAS DEL CAMINO DEL SURESTE A SU PASO POR LA PROVINCIA DE MADRID ENTRE ESCALONA (TOLEDO) Y CEBREROS (ÁVILA) CON INFORMACIÓN DE LOS RECURSOS EN LOS DISTINTOS MUNICIPIOS. ESTE FOLLETO HA SIDO EDITADO POR LA ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL CAMINO DE SANTIAGO EN CADALSO DE LOS VIDRIOS CON EL PATROCINIO DE LA CONSEJERÍA DE TURISMO DE LA COMUNIDAD DE MADRID. AGRADECEMOS AL AYUNTAMIENTO DE CADALSO SU COLABORACIÓN.
Mostrando entradas con la etiqueta Concurso Literario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Concurso Literario. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de abril de 2025

RELATO GANADOR DEL CONCURSO LITERARIO

GRATIAS APOSTOLO

RELATO GANADOR DEL V CONCURO LITERARIO DE RELATO CORTO.

                                                        Año 1496 de nuestro Señor.

             Imagen de Raquel Álvarez.
     Soy Martiros, obispo de Arzendjan. Con ayuda de Dios y su benevolencia, sirvo de guía espiritual, y otros menesteres, a la pequeña comunidad cristiana de Armenia.

     Siento que las fuerzas van abandonando este cuerpo maltrecho por el paso de los años y que los recuerdos confusos van adueñándose de mi mente. Antes de que el Señor, más temprano que tarde, decida que mi tiempo entre los mortales llega a su fin, y en la soledad de mis aposentos que ya no abandono, consagro mis esfuerzos a plasmar en estas líneas lo que aconteció durante mi peregrinación a la tumba de nuestro glorioso santo y luz del mundo, el Apóstol Santiago.

     El comienzo de esta odisea no viene motivado por el espíritu de aventura ni de buena fortuna, tan apreciado por muchos recién llegados a este mundo. En el atardecer de la vida, solo ansío contemplar amaneceres cuya luz alimente mi fe. Devoto me proclamo y soy consciente de que el sacrificio y los sinsabores que puedo hallar en el camino son la penitencia que debe de estar por encima de preocupación o interés mundano cualesquiera.


     Partimos, pues, un 29 de octubre de 1489 desde el monasterio de San Ciriaco, donde habito. Abandoné estas tierras bañadas por el Éufrates sin convicción alguna de volver a contemplar sus aguas cristalinas. Si por tierra las jornadas no carecían de grandes penalidades, por mar supusieron sufrimientos que no describiré por no soliviantar el ánimo de quien, en esta historia, ha puesto su interés.

     Arribamos al puerto de Venecia, ciudad de grandes riquezas que sorprendieron a este humilde peregrino poco conocedor de tales muestras de ostentación. En Roma, me postré de rodillas ante el príncipe de los apóstoles: San Pedro. Luego Constanza, Basilea, Colonia, Flandes, París y Bayona antes de atravesar los Pirineos para poner rumbo a Santiago de Compostela por el camino llamado del Norte o de la Costa. En Bilbao, si bien he de decir que hallé cierta dificultad en comprender el habla de las gentes que se hacían llamar vascones, me place recordar que, en todos y cada uno de los lugares a los que me allegué, su caridad y hospitalidad me reconfortaron.


     El duro camino y el tiempo inclemente obligáronme a pedir cobijo, en más de una ocasión, en monasterios silenciosos donde encontré alimento y reposo para el cuerpo y vigor para el espíritu. Las horas de contemplación y la convivencia con los hermanos en la fe y con los peregrinos que, como yo, buscaban descanso y una cura para sus heridas, infundían energía a mi desgastado tesón.

     Abandoné la costa en dirección a Oviedo, pero retorné a ella para contemplar, ya en Gallaecia, dónde muere el Cantábrico. En Betanzos, con el corazón henchido de deseos por llegar, no quise retrasar mi destino. Partí raudo sin a penas descanso, tal era mi impaciencia.

 

    Con mucho gozo contemplé, finalmente, el Pórtico de la Gloria. No podré olvidar lo insignificante que me sentí ante tan gran obra. Sé bien que es creación humana, pero no me cabe duda alguna de que la inspiración de Dios dirigió la mano del maestro Mateo. Veneré la tumba del apóstol con la faz en tierra y, con un mar de lágrimas, imploré la remisión de mis pecados.

     Es bien cierto que, lo descrito hasta ahora, no aporta a mi relato nada que cualquier otro peregrino no pudiera contar y que bien está lo que bien acaba como podríais pensar de esta mi historia. Mas este siervo de Dios no quería dar por terminado este viaje donde empieza todo, Santiago, sino donde acaba, Finisterre, la tumba del sol.

     Allá me dirigí tras renovar mis votos en la fe, pero un percance en el camino retrasó la llegada a mi hospedaje. Sorprendido por la oscura noche, avancé por un bosque sumido en un silencio sepulcral donde los animales nocturnos se guardaban de emitir sonido alguno, como espectadores de lo que iba a acontecer. Las ramas de los árboles se abrazaban y retorcían entre sí formando un dosel tupido por el que el camino se intuía más que se veía. Solo el viento osaba mecer, las hojas lo que no conseguía aliviar la congoja que se apoderó de mí. La respiración aumentada, el sudor en mi frente, el corazón desbocado como un reo aguardando su castigo. Solo a veces, las nubes dejaban espacio a la luz sustituyendo la oscuridad por sombras que la imaginación traicionera transformaba en figuras infernales. La luz nos aleja de la oscuridad, pero no siempre estamos preparados para ver lo que nos muestra.


     El silencio fue roto por un aullido y unos ojos que escupían fuego dirigieron hacia mí su mirada. Hasta mi olfato llegaba un olor putrefacto, ponzoñoso más propio del infierno que de estos verdes lugares. Indefenso y a su merced me encomendé al apóstol sabiéndome en peligro de muerte. De rodillas, implorando y rezando, esperé su mordida mortal con la que rematara este sufrimiento que semejaba eterno. Mas, tras la tardanza, abrí los ojos y nada vi. Reinando seguía la oscuridad, pero no hallé rastro de la bestia.

     Quedeme postrado, sin ser dueño de mis piernas, durante un tiempo que no recuerdo. El ulular de los búhos me trajeron de vuelta y lloré. Lloré como había hecho ante la tumba del santo, agradecido.

     Sé que fue el diablo que a prueba puso mi alma. Dijéronme los del lugar, gentes de bien cuya ayuda fue de gran estima, que a la criatura se la conocía como vákner, o lobishome, el hombre lobo, que merodeaba por esas tierras en procura de caminantes. Sea lo que fuere, yo lo vi y aún sigue en mis pesadillas mirándome con sus ojos infernales. Mas sé también que Santiago, blandiendo su espada, protegió a este su siervo del diablo inmisericorde.


     Quizá consideréis que son visiones de un anciano asustadizo desposeído de toda valentía. Puede. Mas, si ello fuera cierto y os encontrarais con él, no olvidéis rezarle a Santiago. Quizá, también, os salve. Que el mundo no es de los necios y osados, sino de los sabios para bien conocer y prudentes para bien elegir. Que las desgracias no sabemos bien por quien son mandadas porque, como bien dicen en estas tierras: Haberlas, haylas.

 Autora: Carmen Luisa Varela Abeledo, participa desde Madrid.

            Relato ganador del V Concurso Literario de Relato Corto.

domingo, 27 de abril de 2025

ENTREGA DEL PREMIO DEL V CONCURSO LITERARIO

 ENTREGA DEL PREMIO AL RELATO GANADOR DEL CONCURSO LITERARIO.


     En la mañana del sábado 26 de abril de 2025, en el salón parroquial de Betania, se procedió a hacer la entrega del premio a la autora del relato ganador del V Concurso Literario de Relato Corto organizado por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios.

     Han estado presentes la autora del relato ganador, Carmen Luisa Varela Abeledo acompañada de familiares, varios miembros del Jurado y varios miembros de la Asociación.

     Tras la lectura del acta de notificación en la que se dan a conocer los relatos finalistas y el relato ganador, tomó la palabra Carmen para explicarnos que a partir de una historia real de Martiros, obispo de Arzendjan, en Armenia, ella imagina una historia que le acontece en su camino a Finisterre.

 


   Le hizo la entrega del premio Cati Conde Carrillo en nombre de la Asociación y Javier Perals le entregó el vale de regalo de nuestra patrocinadora Papel Prim, ya que Concha García Boj no pudo asistir a la entrega del premio. La autora, acompañada de Richard, se desplazaron a la papelería librería para agradecer la entrega del citado vale.

 


   Terminado el acto protocolario compartimos un rato de charla acompañados por unos aperitivos preparados por la Asociación.


     En unos días empezaremos a publicar los relatos presentados.

Fotos: Richard Pickers.

Texto: Javier Perals.

sábado, 12 de abril de 2025

RESOLUCIÓN CONCURSO LITERARIO 2025.

 RESOLUCIÓN DEL CONCURSO LITERARIO.


     En reunión celebrada anteayer, 10 de abril de 2025, el Jurado del Concurso Literario de Relato Corto organizado por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios, tomó los siguientes acuerdos:
- En primer lugar trasladar a todos los participantes la felicitación del Jurado por la calidad de los textos presentados y os agradecemos vuestra participación.
- En total han sido nueve los Relatos presentados procedentes de las siguientes localidades: Jaca en Huesca, Manzanares el Real en Madrid, Cadalso de los Vidrios en Madrid, uno de Madrid capital, dos de Valencia, uno de Tordesillas en Valladolid y dos de Segovia.
- El Jurado sólo ha conocido vuestra identidad y la localidad de origen una vez resuelto el concurso. La persona que conocía vuestra identidad, encargada de recibir vuestros textos y los anexos, era el que suscribe, Javier Perals, y en ningún momento ha participado en la deliberación del jurado.

     El Jurado ha estado compuesto por:
- Marta Blanco, responsable de la Oficina de Turismo de Cadalso de los Vidrios, gran conocedora de la historia y la cultura de Cadalso y seguidora y difusora de las actividades de la Asociación del Camino de Santiago.
- Concha García, propietaria de la Librería-Papelería "Papel Prim" de Cadalso de los Vidrios, gran aficionada a la lectura, patrocinadora de la Asociación del Camino de Santiago y que ofrece un cheque regalo de 20 euros para la compra de libros para el ganador del Concurso.
- Rilka Simchova, popularmente conocida como Rita, que ejerce funciones de Hospitalera en el Albergue Parroquial Betania de Cadalso de los Vidrios. Buena conversadora conoce bastantes historias sobre lo que mueve a los peregrinos a iniciar su camino y muy aficionada al teatro y temas culturales. Le encanta cuidar animales.
- Salud Baeza, Diplomada en trabajo Social, realiza actividades de Dinamización Cultural con grupos de trabajo y con mujeres. Es aficionada al teatro, donde ha desempañado funciones de actriz y de directora, y a las actividades musicales.
- Pedro Lozano, profesor de música de Educación Primaria, aficionado a la escritura en la actualidad ocupa el cargo de Secretario de Educación, Ciencia y Cultura en una agrupación política madrileña. Por parentesco está muy vinculado a Cadalso de los Vidrios.
- El jurado ha tomado varios acuerdos entre los que menciono la conveniencia de publicar todos los relatos participantes, dotar a cada participante de un diploma de participación, declarar finalistas los textos que han obtenido dos o más votos y declarar el relato ganador:
Textos finalistas: "Un Camino de sonrisas", "Invariablemente" y "La fe de dos amigos peregrinos".
Texto ganador: "Gratias Apostolo".

     Abiertas las plicas para conocer la identidad de los autores la ganadora del Concurso Literario de 2025, que recibirá los 300 euros de premio, es Carmen Varela de Madrid.

     La entrega del premio se realizará el sábado 26 de abril, a las 12 horas, en el Albergue Parroquial de Peregrinos Betania de Cadalso de los Vidrios, donde se entregarán los diplomas de participación y el premio del Concurso Literario.
Están invitados todos los participantes a acudir a este acto.

Muchísimas gracias por vuestra participación y os esperamos en Cadalso.
Realiza la entrada Javier Perals.

domingo, 12 de enero de 2025

CONCURSO LITERARIO DE RELATO CORTO

 CONCURSO LITERARIO.

     La Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios convoca el Concurso Literario de Relato Corto.


     Tenéis las bases y los anexos en la barra lateral derecha de este blog.

     Esperamos una buena participación con Relatos sobre el Camino de Santiago y sus valores.

     En la presente edición el valor del único premio ha subido a los 300 euros.

     ANÍMATE Y PARTICIPA.

martes, 25 de abril de 2023

SED. TEXTO GANADOR DEL IV CONCURSO LITERARIO DE RELATO CORTO

 "SED"  de Miguel Ángel Gutiérrez Naranjo.


El sol abrasa inclemente la planicie y el peregrino avanza sediento entre trigales. Lleva semanas, meses, toda una vida caminando, sin sombra que le cubra. No lleva agua. Entregó la que le quedaba y no ha vuelto a encontrar una fuente. El sudor empapa su ropa, el cansancio lacera sus piernas, la soledad lastra sus pasos. Una sombra oscurece su ánimo. Teme que las fuerzas flaqueen, que la deshidratación le venza, que no llegue a Santiago. No hay nadie con quien compartir una palabra de aliento, una mirada cómplice. Aprieta el paso y su afán se ve recompensado. En el horizonte asoma una aldea que no aparece en los mapas. Tiene los labios cuarteados. Se acerca. Sólo ve casas de adobe abandonadas, techos hundidos, zarzas. El pulso se le acelera. Quizá no encuentre allí el agua que anhela. Al doblar la esquina llega a una plazuela y en el centro descubre un pozo. Se despoja de un golpe de su morral, se lanza hacia él y se inclina sobre el brocal. El pozo mantiene la polea y la soga, pero no hay ningún cubo. El peregrino siente que sin ayuda no llegará a Santiago y levanta la vista. Frente a él, sentada en un banco junto a una puerta, hay una mujer joven con el cabello del color del fuego. El peregrino se sobresalta. Se pregunta si estaba allí cuando llegó o si la ha invocado su desamparo. La mujer está inmóvil y el peregrino se acerca a ella con curiosidad. Tiene las pupilas en blanco con dos enormes cataratas. Es ciega, aunque en algún momento pudo ver. Al oír los pasos del peregrino, gira la cabeza hacia él.


- Tengo sed.

La chica no responde. Se levanta tranquilamente, entra en la casa que tiene detrás y al rato sale con un cubo de madera de castaño.

- Tómalo y sacia tu sed.


El peregrino ata el cubo a la soga y con esfuerzo, lo saca lleno de agua. Es fresca, cristalina, limpia, abundante. Bebe hasta saciarse. Empapa su cabeza, sus manos, su pecho. El agua es pura fiesta para su piel, despierta los sentidos, limpia las tristezas, renueva las ilusiones.

- ¿Qué buscas?

- Mi lugar en el mundo.

- ¿Vas a Santiago?

- Sí, y luego a Muxía, a ver el mar.

- Nunca he visto el mar –dijo la mujer-.

- Yo te traeré el mar –dijo el peregrino-.

Llena su botella y deja a la chica en el banco. El Camino sigue entre trigales y el peregrino abandona la aldea bajo un sol ardiente.

Tras muchas jornadas, llega a Compostela. Reza en la cripta de la Catedral por la mujer, por él y por todos los caminantes. Al amanecer parte hacia la Costa da Morte. Tres días tarda en llegar al mar y frente al Santuario de la Virxe da Barca, sobre la pedra de abalar, el peregrino ve al sol refulgente avanzar hacia su ocaso. Tiene el color del cabello de la mujer de la aldea. Cuando el disco rojo toca la superficie, el océano lanza una vaharada donde el cielo y el mar se vuelven uno. El peregrino contempla absorto hundirse el sol bajo las aguas. Minutos después, las estrellas toman posesión del firmamento.


A la mañana siguiente, el peregrino abandona Muxía, la Virxe da Barca y la pedra de abalar. Camina hacia el este, dejando su sombra detrás. Es el Camino de regreso. Vuelve sobre sus pasos. El paisaje es diferente. Su mirada es diferente. El peregrino es diferente.

Deja Galicia y los pasos le llevan entre trigales. Esta vez no tiene sed. Lleva el mar en su mochila y un motivo para volver. Busca el lugar que no existe en los mapas y no lo encuentra. No hay aldea. No hay casas de adobe.  No hay zarzas. El peregrino pregunta, indaga, escudriña. Nadie sabe, nadie conoce.


La gente sólo está al tanto de las aldeas que aparecen en los mapas. El peregrino abandona las flechas amarillas, busca Caminos, rompe las lindes, se introduce en los trigales. El sol hiere de nuevo sus ojos y su piel. Vuelve a sentir sed y furia y rabia. Se revuelve contra el destino con denuedo, brega contra el mundo buscando una aldea que los mapas le niegan. Siente otra vez los labios cuarteados, el sudor en su piel, el miedo y el cansancio. Aprieta el paso y su afán se ve recompensado. En el horizonte aparece la aldea. Quizás no exista. Se acerca con paso firme a la plazuela. Allí está el pozo con su brocal, su polea y su soga. La chica está sentada junto a la puerta donde la vio por primera vez.

- He vuelto.

La mujer gira la cabeza hacia el peregrino con sus pupilas en blanco.

- ¿Y traes el mar?

- Sí.

El peregrino abre su morral y saca una enorme caracola. La pone en su oído y la chica la sujeta con ambas manos. Allí está el mar. El viento ulula y las olas baten las piedras frente al Santuario de la Virxe da Barca. El peregrino no se siente solo. Ocupa su lugar en el banco junto a la mujer que sonríe escuchando el mar. El sol declina.


En una aldea que no existe en los mapas, a la sombra de una pared de adobe, al atardecer, el peregrino, por primera vez en años, sonríe. Es el Camino, aquí está su sitio. En un cielo púrpura, malva y añil aparece la primera estrella.

En Muxía, frente al Santuario de la Virxe da Barca, las olas bailan en el mar.

 MIGUEL ÁNGEL GUTIÉRREZ NARANJO


lunes, 24 de abril de 2023

ENTREGA PREMIO IV CONCURSO LITERARIO

 ENTREGA SIMBÓLICA PREMIO IV CONCURSO LITERARIO DE RELATO CORTO.

 


   El domingo 23 de abril, coincidiendo con el día del libro, se hizo la entrega simbólica del premio del IV Concurso Literario de Relato Corto organizado por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios en la sala de exposiciones del Albergue Parroquial Betania.


     Como ya habíamos anunciado en Facebook, Instagram y en nuestro Blog el relato ganador fue "Sed" cuyo autor es Miguel Ángel Gutiérrez Naranjo, que nos mandó su texto desde Sevilla.


     El premio por valor de 200 euros se le ha ingresado ya en su cuenta y nuestro patrocinador Papel Prim le obsequiaba con un vale de 20 euros que ha sido canjeado por un libro de Elvira Lindo, "En la boca del lobo" que le será remitido por la Asociación del Camino.


     A través de un enlace se ha podido establecer una videoconferencia de modo que los asistentes hemos conocido a Miguel Ángel y él nos ha podido conocer a nosotros.

     Miguel Ángel es también peregrino y forma parte de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Sevilla y se mostraba muy agradecido hacia nuestra asociación por las actividades que realizamos para promocionar los Caminos de Santiago, incluida la del Concurso Literario.


     Hemos podido conversar con él sobre su relato, elegido como el mejor por unanimidad de los miembros del jurado, resultando finalistas "Sal para las ampollas" de Lourdes Aso que nos mandó su relato desde Jaca, "El número 33" de Raquel Sebastián que participó desde San Martín de Valdeiglesias y "Josefa" de Mª Carmen López que mandaba su relato desde Cadalso de los Vidrios.

     En esta ocasión el jurado ha estado compuesto por Beatriz Borjabad, propietaria de la Casa Rural "La Casona de tío Pedro", sita en la C/ Real nº 13 y patrocinadora de nuestra Asociación; Mariate Pou Muro, Ana Sibert, José Antonio Rodríguez Alva y María Lozano.


     Aunque este año sólo se han presentado ocho relatos queremos agradecer a todos los participantes su implicación en este concurso que va ya por su cuarta edición.

 


   Tras la videoconferencia los asistentes al acto pudieron compartir y disfrutar unos vinos de Cadalso en el patio del Albergue Parroquial de Peregrinos Betania.

En breve publicaremos el texto ganador y una selección de los textos presentados.

Fotos: Richard Pickers.

Realiza la entrada Javier Perals.

sábado, 28 de mayo de 2022

 

MELANCOLÍA EN EL CAMINO.

Relato presentado al Tercer Concurso Literario de Relato Corto por Manuel Terrín.

      Queridísimo esposo:

Los hijos de los hijos de los gorriones que volaban alrededor del Camino, cuando lo hicimos juntos, han desaparecido.

Llueve sobre el Camino de Santiago.


 Cuando vine, el sol estaba al descubierto y piaban apasionadamente, dando saltitos. Ahora llueve y todos han desaparecido. Los cuervos, goterones de sombra flotante, alzan su poderío sobre colinas mojadas, desafiantes y grotescos.

Llueve y al Camino se le acaba la risa.


Erguida entre las piedras, me he puesto a mirar hacia arriba con los brazos abiertos. Las mujeres siempre miramos hacia arriba, con los brazos extendidos, cuando queremos hablar con los muertos.

Si alguien atravesara a mi lado este lugar, como cuando lo hicimos juntos, me llamaría loca. Pero nadie me acompañará. Nada conduce sin ti hacia ninguna parte.

Llueve sobre el Camino de Santiago.


 Llueve sobre los olivares. Sobre las encinas. Sobre el graznido de los cuervos. Sobre el rumor creciente de los arroyos. Sobre mi corazón sin alas alrededor del tuyo.

Hemos hecho juntos estos senderos con los pies decorados por el esmalte del amanecer. Hemos trastumbado colinas y barrancas. Hemos visto pájaros como besos de música en los árboles y las botas podridas de algún soldado muerto.

Si tú me hablaras con el alma yo te escucharía con el corazón. Y te diría que voy caminando con tus pies, que comparto la corona de espinas, que nada hay más puro que el amor a los muertos.

Llueve sobre el Camino de Santiago.


 Llueve sobre alamedas. Sobre mis espaldas. Sobre los helechos. Sobre esta vía que sostiene una parte de nuestra historia.

Los hijos de los hijos de los cuervos que un día salpicaron de sombra nuestros ojos, agoreros, vuelan hoy sobre mi cabeza con el ocaso derramado en el alma. Sobre mi cabeza y sobre mi corazón.

Ahora todo me parece vacío. Ahora no hay reses pastando en las dehesas. Ni perros ladradores. Ni risas infantiles. Ahora todo es memoria.

Llueve sobre el Camino de Santiago.


Pero estas gotas de agua no son gotas de agua. Son tus besos, esposo mío. Miles, millones de besos desprendidos de tus labios a través de la lluvia.

A través de la lluvia y de las piedras mojadas.

 

sábado, 14 de mayo de 2022

COMPAÑEROS DE CAMINO

 Compañeros de CAMINO.              

Relato presentado al Tercer Concurso Literario por Elena Mocanu

– ¡Hey, peregrino, espera, ya voy!, se oyó una voz clara detrás de la esquina.

El peregrino paró y miró con curiosidad por encima de su enorme mochila.

– ¡Buen Camino!, saludó el señor erizo alegre por el encuentro.

– ¡Ultreia!, respondió el señor caracol un poco sorprendido, pero igual de contento.

– ¡Yo soy Payo!, se presentó el señor erizo, dándole la mano.

– ¡Yo, Pelayo, el peregrino!, respondió el señor caracol, apretándole la mano y abrazándole fuertemente.


– ¿Andas solo? ¿…te gustaría que fuéramos compañeros de camino?

– Pero no somos ya, ¿qué dices, compañero Payo?

– ¡La casualidad te puso en mi camino precisamente cuando más lo necesitaba un compañero!

– Yo creo que no fue la casualidad sino el camino que le da a cada uno exactamente lo que necesita en el momento justo. ¡Nada es casualidad, y menos aquí! ¡Qué lo recuerdes del peregrino Pelayo!

Te vi a último momento, antes de que desaparecieras tras la esquina. Yo estaba saliendo del sendero rocoso. De hecho, solo vi tu mochila tan grande como una casa.

Conozco ese sendero. Es un atajo, pero todos lo evitan.

– ¿Siempre llevas una mochila tan grande? Para mí sería difícil y me retrasaría.

– Sí, siempre me llevo toda la casa. Mi mochila es parte de mí. ¡Ya estoy acostumbrado, pero tú no hagas como yo!

– ¿¡…!?


Pero no me dijiste de dónde vienes ni adónde vas…

– ¡De Saintes-Maries-de-la-Mer! ¡¡¡…uff, que aventura salir de allí!!!, agregó más para sí mismo. ¡Y quiero llegar a Santiago de Compostela!

¿Aventura? ¡Me gustan las aventuras… cuando las leo o me las cuentan!, mostró el señor caracol riéndose con ganas.

¡Y yo tengo tantas que compartir!...

¡Hay todo el camino por delante para contar y conocernos!

– ¡Claro! ¡Así el tiempo pasará más rápido y el camino nos parecerá más corto!

– Y más fácil, aunque no es ni corto ni fácil. ¡Pero en dos, todo es más fácil, eso siempre! ¡Recuerda del peregrino Pelayo!

El señor erizo aprobó divertido.

Primero, dime qué pasó con…

Pues... estaba de camino cuando… no sé ni cómo empezar... ¡ay, fue toda una aventura!..., se apresuró el señor erizo.

¡No, no, espera un poco!, le interrumpió súbito el señor caracol.

El señor erizo se quedó desconcertado por un instante.

– Con… ¿con la botita en la mano quieres llegar a Compostela?

– No…, dijo un poco confundido, ...solo que se me ha deshecho la suela y ya no me sirve...

– Ya comprendo… ese sendero pedregoso tiene la culpa, ¿verdad? Pero yo puedo ayudarte, por eso soy tu compañero, ¿¡no!? ¡Vamos, sé cómo encontrar a Pati, conocida maestra zapatera!

– ¡Una pequeñez! ¡Estará como nueva antes de que digas “camino”!, le aseguró doña oca al señor erizo.


– ¡Qué buena noticia!, respiró aliviado el señor erizo. Las botitas fueron mi único compañero hasta que encontré a tu amigo Pelayo. ¡Ya también es mi amigo!

– ¡Pelayo es amigo de todos, buena ayuda y el mejor consejero! ¡Además de un peregrino perfecto! ¡No es broma!

– ¡Esto hay que recordarlo!, intervino contento el señor caracol.

– ¿Vas a Santiago?, preguntó doña oca muy ocupada con el trabajo.

– Sí, ahí es donde quiero llegar. ¡Espero que mis botitas también me ayuden!

– ¡Llegas hasta el fin de la tierra con estas! ¡Te lo garantizo!

– ¡Que así sea!

¿Y de dónde vienes?, se interesó doña oca detrás de una montaña de zapatos.

– ¡De Saintes-Maries-de-la-Mer!

– ¡Interesante el sitio! Y tan interesante como misterioso. ¿¡No es broma, no!? ¡Qué bien que saliste de allí a salvo!

– Sííí, ¡…qué aventuras!...

– ¿Eh, cómo va el camino, querido Pelayo? Ha estado lloviendo demasiado últimamente…

– ¡Querida Patita, ya me conoces, todo va de maravilla! Esta vez, tengo la intención de recorrer el camino más largo que nunca. ¡Recuerda, el más largo!

– ¡¡¡Qué locura!!!, exclamó el señor erizo con todo asombro.

– ¡Pero es una locura sana! ¡No es broma!...

– ¡Esto es lo que yo también debo recordar!, decidió el señor caracol muy orgulloso de su amiga doña oca.

– Un poco más, sólo un poquito…, murmuró para sí misma. ¡Listo! ¡Per-fecto! ¡Ya están como nuevas o algo mejor, podría decir!

– ¡¿Tan rápido?!

– ¡Pati es toda una maestra, una gran maestra! ¡A recordar!

– ¡Oh, lo que has hecho por mí no tiene precio! ¡No sé cómo podría recompensarte!

– ¡Llegar a tu destino sano y feliz será la mayor recompensa para mí!

– ¡Gracias con toda mi alma a los dos! ¡Estoy tan contento y listo para andar!

– ¡Ayudándote, llegaré a Compostela contigo!

– ¡Recuerda bien!, notó el señor caracol.

– Déjame abrazarte…, pidió el señor erizo con los ojos húmedos de emoción.


TOVARASI DE DRUM

         Tovarăși de DRUM

(Relato presentado al Tercer Concurso Literario por Elena Mocanu desde Romania. Texto en su lengua materna).

– Hei, pelerinule, așteaptă, vin și eu!, se auzi o voce clară de după colț.

Pelerinul se opri și privi curios peste rucsacul său imens.

– Buen Camino!, salută domnul arici bucuros de întâlnire.

– Ultreia!, răspunse domnul melc ușor surprins, dar la fel de bucuros.

– Eu sunt Payo!, se prezentă domnul arici, întinzându-i mâna.

– Eu, Pelayo, pelerinul!, răspunse domnul melc, strângându-i mâna și îmbrățișându-l cu putere.

– Mergi singur? …ai vrea să fim tovarăși de drum?


– Dar nu suntem deja, ce zici, tovarășe Payo?

– Întâmplarea mi te-a scos în cale chiar când aveam mai mare nevoie de un tovarăș!

– Eu un cred că întâmplarea, ci drumul, care dă fiecăruia exact ceea ce are nevoie la momentul potrivit. Nimic un este întâmplător, mai ales aici! Să ții minte de la pelerinul Pelayo!

– Te-am văzut în ultimul moment, înainte să dispari după colț. Eu tocmai ieșeam de pe poteca stâncoasă. De fapt, ți-am văzut doar rucsacul mare cât o casă.

Cunosc poteca aceea. Este o scurtătură, dar toți o ocolesc.

– Mereu porți un rucsac atât de mare? Mie mi-ar fi greu și m-ar încetini.

– Da, mereu iau cu mine toată casa. Rucsacul meu este o parte din mine. M-am obișnuit, dat tu să nu faci ca mine!

– …!?

Dar nu mi-ai spus de unde vii și încotro mergi…

– De la Saintes-Maries-de-la-Mer! …pfiu, ce aventură să scap de acolo!!!, adăugă el mai mult pentru sine. Și vreau să ajung la Santiago de Compostela!

– Aventură? Îmi plac aventurile… când le citesc sau îmi sunt povestite!, arătă domnul melc râzând cu poftă.


– Iar eu am atâtea de împărtășit!...

– Avem tot drumul înainte pentru a povesti și a ne cunoaște!

– Sigur! Astfel timpul va trece mai repede, iar drumul ne va părea mai scurt!

Și mai ușor, deși nu este nici scurt, nici ușor. Dar în doi, totul e mai ușor, întotdeauna! Ține minte de la pelerinul Pelayo!

Domnul arici aprobă amuzat.

– Mai întâi, spune-mi ce s-a întâmplat cu…

– Păi... eram pe drum când… nici nu știu cum să-ncep… vai, e o întreagă aventură!..., se grăbi domnul arici.

Nu, nu, stai puțin!, îl opri brusc domnul melc.

Domnul arici rămase o clipă nedumerit.

– Cu… cu bocăncelul în mână vrei să ajungi la Compostela?

– Nu…, zise el ușor încurcat, …doar că s-a dezlipit talpa și nu mă mai ajută…


– Înțeleg… poteca aceea stâncoasă e de vină, nu-i așa? Dar eu te pot ajuta, doar pentru asta sunt tovarășul tău, nu!? Hai, știu cum să o găsim pe Pati, vestit meșter pantofar!

– O nimica toată! Va fi ca nou cât ai zice „drum”!, îl liniști doamna gâscă pe domnul arici.

– Ce veste bună!, răsuflă ușurat domnul arici. Bocănceii mi-au fost singurul tovarăș de drum până să-l găsesc pe prietenul tău, Pelayo. Acum e și prietenul meu!

– Pelayo e prietenul tuturor, ajutor de nădejde și cel mai bun sfătuitor! Și un pelerin desăvârșit, pe deasupra! Nu e de glumă!…

– Asta e de ținut minte!, interveni încântat domnul melc.

– Mergi la Santiago?, întrebă doamna gâscă foarte prinsă cu lucrul.

– Da, acolo vreau să ajung. Sper să mă ajute și bocănceii!

– Ajungi cu ei și până la capătul pământului! Garantez pentru asta!

– Așa să fie!

– Și de unde vii?, se interesă doamna gâscă de după un munte de încălțări.

– De la Saintes-Maries-de-la-Mer!

– Interesant loc! Și pe cât de interesant pe atât de misterios. Nu e de glumă, nu!? Bine că ai scăpat teafăr de acolo!

– Daaa, …ce peripeții!...

– Ei, cum merge drumul, dragă Pelayo? A plouat ceva în ultima vreme…

– Dragă Patita, doar mă știi, totul merge cum nu se poate mai bine! De data asta, mi-am propus să parcurg cel mai lung drum de până acum. Reține, cel mai lung!

– Ce nebunie!!!, exclamă domnul arici cu toată uimirea.

– Dar e o nebunie sănătoasă! Nu e de glumă!…

Asta trebuie s-o țin minte și eu!, hotărî domnul melc foarte mândru de prietena sa, doamna gâscă.

Încă puțin, numai puțin…, murmură ea pentru sine. Gata! Per-fect! Acum sunt ca noi sau ceva mai buni, aș zice!

– Așa rapid?!

– Pati e maestră, mare maestră! De reținut!

– Ah, este neprețuit ceea ce ai făcut pentru mine! Nu știu cum aș putea să te răsplătesc!

– Să ajungi la destinație sănătos și fericit este cea mai mare răsplată pentru mine!

Mulțumesc din tot sufletul amândurora! Sunt atât de bucuros și gata de drum!

Ajutându-te, ajung și eu cu tine la Compostela!

– Ține minte bine!, notă domnul melc.

Lasă-mă să te îmbrățișez…, ceru domnul arici cu ochii umeziți de emoție.